No hay nada como pintarse una sombra oscura en los ojos, subirse a unos tacones y salir una noche de copas. Son esos momentos en los que dejas de pensar en todo lo externo a ese instante y solo te limitas a pasarlo bien. Te llaman al móvil, pues que llamen. Tú estas en tu momento, en tu punto máximo de felicidad y nadie puede arrebatarte eso por ninguna otra cosa sin importancia alguna comparada con un momento de felicidad total. En estos momentos son en los que me doy cuenta de que la vida no es tan gris como yo la pinto, de que hay mas cosas que estar en una habitación encerrada con la cabeza apoyada en una mano, con los ojos cerrados e intentando pensar que, quizá, por alguna extraña razón, mañana puede que sea un día mejor. Estos momentos son los que de verdad me llenan. Una tarde de solo hablar, un batido reparador de sentimientos o una copa de anestesia para el corazón. Aunque luego te das cuenta de que fuera de todas esas cosas maravillosas, la vida sigue igual. Pero solo queda pensar y tener la esperanza de que tarde o temprano estos momentos llegan y te hacen coger una pintura y volver a dibujar el mundo de rosa.L.
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